Segunda carta

Tallaste la piedra sin saberlo. Ligeramente tratas de moldear todo a tu ilusión, caprichos de un adolescente inagotable, finalmente frustrado porque no se sale con la suya. A pesar de todo el hartazgo, sucios manoseos y rabietas, como ya te grabé hace tiempo, has dado forma con tu arrollador enfrentamiento contra el cosmos. Sigue leyendo