Infancia 2

¡Vida de mi niña, ya estás aquí! No te preocupes de tu paso trabado y salgamos al balcón. Trae al niño contigo y ayúdale por favor. No le dejes perderse en ese interior feroz, ardiente y voraz que le arrastra a la autodestrucción. Enséñale el mundo de nuevo, préstale tus ojos, habla por él y sonríe para que replique a la vida, con esa sonrisa que le has copiado, fina, interminable, gloriosa.

Me llamas y te respondo, me dices y te hablo. Ya conoces prematuramente, el lenguaje primero, con sus caricias furtivas y los aplausos de salón. Llevas belleza abierta que estremece por verdadera, y alegría curativa que te protegerá más allá del refugio casero de fortaleza y muralla.

Estás construida de eternidad uterina renacida en la leche que mamas, trabajada contigo en días de inicios de mujeres que acompañan la creación, siguiendo salidas de sol con ciclos lunares, y bebiendo en copas laicas la vida sagrada. Te has formado para levantar las máscaras de supersticiones científicas, y devolver las flores de la maceta al campo.

Tienes, mi diosa, el hermoso poder natural de modelar las caras como un escultor piadoso, enterneces a mi niño y le haces sufrir. Porque le descoses el corazón y le anudas las tripas, llora sin consuelo que rechaza tozudo, amor tan dulce de aroma amargo.

Quiero llorar y no puedo. Doy vueltas con cuidado para no herirte y asegurarme que cuando abra los ojos estés ahí otra vez, estirada y encogida, con tu rojo celeste y tu azul cobrizo, luz lluviosa que empapa mi pecho, lo levanta y lo agita para que despierte sereno. Ahí llega mi niño buscando colorido atraído por tu música, para llenar trenecitos de coros sagrados con sus pinturas de estuche recién afiladas.

Genio simpático que concedes deseos, y no hay más que verte para entender que así es, te pido el primero de los tres que tu das: derriba la puerta de férreo armazón que encierra a mi niño sin luz y con dolor. Lo cambias al cuarto donde su risa acompaña las cantatas de Bach, allí es donde oculta el don que hay que hacerle probar, para que sepa lo hermoso que es.

Mi amor de niña, ya ha vuelto con nosotros. Sólo y con ayuda ha encontrado refugio en un mundo propio de colorido escolar, firme y seguro donde se pelea él mismo para crecer a su aire. Bendita rutina de fantasía, siempre a tiempo para acogernos, en el calor del hábito, las caras amigas y la aventura comunal.

No podemos evitar a nuestro niño como referencia, porque de él aprendemos y él nos lleva al terrible paseo de recuperar la rosa perdida. Nos guía sin saberlo. Como tú me llevas hasta una realidad más precisa de madera crujiente, cristales mojados y países de ensueño. Veo otra vida de mi niña que me está permitiendo revivir, para comprender la maravillosa tragedia del tiempo detenido, dentro del pausado, a veces desgarrado, pero tenaz fluir del río hacia el mar.

Madrid, 22 de julio de 2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s