La última

22 de diciembre de 2006

Como saciar el hambre de literatura fresca, tierna y jugosa del diario recién comprado cada mañana sin ese pellizco de pan caliente camino de casa que supone la columna de Umbral.

El periódico cambia, pierde la vida de una contraportada sangrienta y perfumada. No tengo costumbre de comenzar la lectura por la portada. Ésta sólo era visible tras la guillotina multicolor de su última página. Una vez espabilado, estaba en condiciones de voltear el diario.

¿Cómo soportar los dedos entintados y ásperos sin el canto luminoso de un coro de voces tan magistralmente dirigido?

La ocultación es uno de los principios básicos de una escritura profunda, esencial.

La pedantería aparece sin querer en cualquier descuido.

Trascender apartándose de lo pornográfico de cierta cotidianidad de tendedero de patio de vecinos, de silbido de olla preparando un cocido. Dejar que el detalle minutísimo brote crudamente, chorreando sangre, abandonado a su suerte. Nada de tratamientos babosos y aterciopelados de adolescente compungido por un despecho amoroso.

24 de diciembre de 2006

Ocultación es desprendimiento del sentimentalismo ñoño, no alejamiento de la realidad, de lo propio, ni de lo concreto. Abstraer de las vísceras para desnudar con lucidez el dolor fundamental sobre el que crece lo humano.

Escribir. Cualquiera puede escribir. Yo mismo. Detrás debe haber un pensamiento sólido, alto y luminoso, difícil de encontrar. Mi amigo FU es sin duda el mejor representante de ese pensamiento camuflado tras un estilo desgarrador, único, criado de tantas lecturas en las que la lírica y memoria se manifiestan juntas sin posibilidad de comprender la una sin la otra.

Contrastes. Luz y sombra. Vidrio y acero. Masa y hueco. Rojo y verde. Hacha y cuna.

Miles de años contando lo mismo con distinta música y nuestra torpeza nos impide retirar las hojas para descubrir la tierra.

Capacidad de relacionar elementos distantes: Inteligencia, creación.

Indagación, ocultación, tensión, pelea y admiración. Deseo, arraigo y sueño.

Considero obvio que cualquiera que escriba lo hace con un ánimo de trascendencia que quizá no controle de inicio –la vanidad tampoco se controla, o la necesidad de escribir, o ambas al tiempo- aunque sin duda está presente en cada trazo sobre el papel. En mi caso, está surgiendo una necesidad insoportable de comunicarme.

28 de agosto de 2007

Hoy se fue mi mejor amigo.

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