Vocación o necesidad

Perdí a mi gran amigo dejándome abandonado sin el canto diario de su pluma. Ahora siento la necesidad de escribir para acariciar, oler, o al menos soñar con la música malograda entre sábanas tiesas de sanatorio. Me empuja un espacio y un tiempo funcionarial, dentro del pesado, robótico y acogedor orden económico que todo lo gobierna. La vida marcha, pero mi hemisferio derecho se atrofia sin refugio diario ¿O es el izquierdo? Sigue leyendo

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