Segunda carta

Tallaste la piedra sin saberlo. Ligeramente tratas de moldear todo a tu ilusión, caprichos de un adolescente inagotable, finalmente frustrado porque no se sale con la suya. A pesar de todo el hartazgo, sucios manoseos y rabietas, como ya te grabé hace tiempo, has dado forma con tu arrollador enfrentamiento contra el cosmos. Sigue leyendo

Lisboa

Noches frescas de reflejos brillantes sobre adoquines húmedos. Juego del subibaja nervioso entre cafetería y salas de espera. Retraso interminable, sueño aplazado, y finalmente el silencio agudo, certero, del chirrido de las ruedas de la cama. Miradas cruzadas de despedida cortadas con helada precisión por la chapa del ascensor. Sigue leyendo